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J de Juegos Desde Londres
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Tras un mes Londres sigue siendo una enorme metrópolis que agrupa en unas decenas de kilómetros cuadrados una población humana igual, o mayor, a la de mi país de origen. Se tarda tanto en ir de un extremo a otro en bus como viajar de un departamento (ciudad) a otro de Bolivia en flota. No es de extrañar la razón que hace que esta inmensa ciudad posea uno de los sistemas de metro más antiguos y extensos del mundo, y aún así la nota local es que todo el sistema del transporte público requiere de mejoras y arreglos para adentrárse exitosamente en la próxima década.

No voy a negar que un buen número de los problemas con los que me estuve topando son circunstanciales y se deben a un sin fin de arreglos que está sufriendo toda la infraestructura turística de la ciudad en pos de los juegos Olímpicos del 2012. Claro que quienes llevan más tiempo por aquí no siempre tienen mejores noticias que dar de tiempos pasados. Todo este tema es para asustarse un poco porque se trata de un sistema de transporte público que aparenta estar muy bien planeado, bastante bien organizado, y cuyo funcionamiento obedece a un sin fin de regulaciones que intentan hacerlo asequible y eficiente para el usuario de a pie a fin de evitar la presencia innecesaria de motorizados privados en la zona del centro que es la más congestionada. Pero en fin, dada la escala del servicio por lo visto es algo que todavía requiere retoques.

Un aspecto que termina siendo de lo más práctico para cualquiera que piense pasar más de un día en Londres es su sistema de pre-pago para el transporte público en buses (que incluye prácticamente todas las zonas aledañas al centro mismo de la ciudad) y/o el del metro (referido aquí como el Tube) llamado Oyster. Estas son tarjetas inteligentes (con un microchip como los de tarjetas de crédito o identificación modernas) a los que se les puede "cargar" un servicio de pre-pago para viajar en buses y/o metro, perdon Tube, que puede durar un día, una semana, un mes o hasta un año.

El ahorro económico que permite el Oyster es difícil de ignorar, tanto así que las agencias de viaje del exterior deberían informar del mismo a cualquier turista interesado en visitar Londres por más de un par de horas. Además de ser un forma de ahorrar en transporte es una herramienta cuya existencia se llega a agradecer cada vez que se fue en la dirección equivocada (que por el sentido invertido que se usa aquí no son pocas), se tomo el bus erroneo o salimos en una parada de Tube que no nos dice nada.

Para quienes por cuestiones de trabajo (o las citadas en el párrafo anterior) requieren abordar muchos buses al día, lo que no es nada extraño incluso cuando se quiere simplemente conocer la ciudad o movilizarse de un lado a otro, el Oyster es una manera directa y sencilla de ahorrar un buen monto de dinero. Incluso se puede registrar la tarjeta para casos de robo o perdida, al igual que para tener acceso a pre-pagos mayores a una semana. Considerando que la tarjeta misma cuesta apenas 3 libras me extraña que muchos turistas de la zona Euro no la utilicen tomando en cuenta que pueden ahorrar mucho, lo que puede valer oro en una ciudad donde las distancias adquieren otra dimensión y todo cuesta buen dinero. Personalmente la Oyster sigue siendo mi mejor experiencia respecto al aspecto moderno, o en todo caso modernizado de Londres.

Cuando se viene de un país como Bolivia y con las películas y la pre-concepción que se adquiere, se quiera o no, sobre "la visión y el estado" del primer mundo es interesante encontrarse con que las cosas "no habían sido tan asi". Obviamente que Londres irradia directa o indirectamente un aire propio, único y especial. No por nada es una de las grandes y multiculturales capitales del mundo en el que viene a ser uno de los países más ricos del planeta, Inglaterra, pero aún así también enfrenta el día a día de los pequeños grandes problemas con los incluso las pequeñas ciudades de la Tierra deben lidiar. Lo que es reconfortante y triste a la vez en más de un sentido.

Respecto a un tema que mi estadía en este centro económico del planeta ha logrado darme el contexto apropiado es el porque tanto en Internet como en revistas especializadas afines a la tecnología de las computadoras sigue siendo recurrente el comentario de que el ordenador de escritorio, tal y como lo conocemos, está llegando a su fin.

Durante este mi primer mes de estadía con lo que más me he topado en tiendas especializadas y otras que no lo son tanto son laptops de toda marca y modelo, de todo tamaño y para todo bolsillo y/o necesidad práctica. Mientras que las desktops, tal cual, existen sólo en tiendas especializadas para, en general, el videojugador o como producto a pedido que se puede comprar por Internet. Y, si bien, en precio las diferencias no son muy grandes si lo son en poder de procesamiento y capacidad real, sin olvidar que una desktop puede ser mejorada con relativa facilidad mientras que en el más de los casos una laptop tendrá que ser cambiada o habrá que adquirir una nueva y mejor.

El porque tiene dos caras. Una primera cara es la funcional. Dentro el contexto del Londinense promedio una laptop, o netbook o cualquier derivado afin, es mucho más práctica y multifuncional (hasta cierto punto) que una desktop. Considerando que la vida aquí es ágil, rápida y muy móvil, sin olvidar que las casas son pequeñas y el más de las personas tardan un buen tiempo en salir del esquema de vivir en cuartos y/o compartiendo casa, la idea de tener que cargar, además, con un ordenador de escritorio no sólo suena ilógico sino que resulta por demás poco práctico.

Dentro esta cara también ingresa el hecho de que no hay donde discutir la utilidad, y practicidad, de llevar una laptop, o derivados, a un café, un restaurante o cualquier otro lugar que ofrezca Wi-Fi gratis o bajo costo. Por último también vale la alternativa de trabajar en tránsito cuando se va de un punto lejano a otro en vez de mal gastar un bien valioso y que no se puede recuperar, el tiempo.

La segunda cara del tema viene a ser la comercial, que en lugares como este es algo que se puede considerar como omnipresente, sobreentenida y casi con seguridad --queriendo o sin querer-- ignorada. Toda laptop, y derivados, existe casi como una caja negra desde el punto de vista del hardware. Son muy pocas las versiones que permiten personalización y casi ninguna la que permite al propio usuario, al comprador, el cambio de sus partes (sea por su persona o terceros). A lo mucho a lo que se limitan es dejar aumentar memoria y/o cambiar disco duro.

No por nada el hardware en si consta casi en su totalidad de tarjetas madre genéricas diseñadas por segundos o propias a las que se les suelda los chips y procesadores extra necesarios o requeridos. Uno de los grandes "sueños" de esta parte de la industria del hardware es el persistente chip único. Hoy por hoy tanto Intel como ATI caminan por la ruta que les lleve a poder ofrecer en un único chip tanto al CPU como al GPU, con la diferencia que la idea ahora no sólo suena viable sino que un mecanismo lógico a través del cual aprovechar bien, o mejor, el creciente número de transistores con los que se puede trabajar. Actualmente ya se habla de fabricación a 40 y 32nm y el futuro inmediato ronda los 24 y 20nm.

Incluso la mentalidad del comprador de laptop da por sobreentendido de que se trata de un producto con, a lo mucho, un par de años de vida útil después de los cuales deberá no mejorarla sino directamente reemplazarla. Claro que por aquí existe la opción de recuperar un poco a través de mecanismos de reventa o promociones de "parte del pago con su equipo anterior". Aunque, claro, el tema del reemplazo versus la mejora es algo que, lamentablemente, se está poniendo de moda --o mejor, más de moda-- en la industria del hardware de esta nuestra era digital.

No estoy del todo seguro sobre lo que esperaba encontrar en Londres en relación a mis aficiones de videojugador, pero por ahora la sensación que tengo es que esperaba más. Es cierto que existen muchas tiendas que tienen videojuegos, como la cadena HMV que ofrece además películas y música, o la única especializada hasta el momento que viene a ser la Game(co.uk). Incluso se puede encontrar algunos en súpermercados como la cadena Sainsbury's, tiendas de libro como WMSmith, y las de electrónicos y electrodomésticos como Currys Digital y Maplin.

Sin embargo, en todos los casos la variedad es mínima y se enfoca hacia los títulos más recientes y/o los más exitosos. A la vez que existe gran relevancia hacia el material de consolas versus el de PC, incluso cuando se trata de títulos multiplataforma de lanzamiento simultáneo. Obviamente no faltan las ofertas pero las más interesantes son de juegos bastante antiguitos como Hidden & Dangerous, Far Cry, Max Payne. Incluso es más práctico entrar al sitio de Game(co.uk) donde existe mucha más diversidad y ofertas. Tampoco se queda atrás la extensión local de Amazon(co.uk). Por suerte siempre está GOG(.com) con sus baratas de juegos clásicos listos para descargar y sin DRM.

Hablando de descargar, estándo aquí recién entiendo bien el argumento sobre la viabilidad de descargar demos de casi 2 GB, vídeos de altísima calidad de más de 1 GB, y obviamente poder aprovechar de todos esos servicios de venta y descarga por Internet como Steam. Sin ignorar las implicaciones para disfrutar como se debe un buen MMO. Las conexiones de banda ancha son, bueno, bien anchas. Sin ir muy lejos la versión mínima y la más estándar que se llega a encontrar ronda 1 Mbps y permite descargar a alrededor de 800 KBps lo que si mi matemática está bien implica cosa de 47 MB por minuto. Así descargar un GB tarda casi media hora, lo que comparado con las casi 20 horas que es en Bolivia (y otras partes equivalentes del mundo) no es nada. Considerando que hay ofertas para conexión de 4, 8 y 16 Mbps, no es de extrañar porque desde hace un par de años se empezo a ver práctico el sacar demos y/o vídeos promocionales que superan un Gigabyte.

Con esas velocidades y el que Dungeon & Dragons Online sea ahora gratuito cualquier rato espero poder darle una mirada apropiada.

Revistas sobre videojuegos no faltan, incluso hay una respetable variedad que a tiempo de este artículo ya están sacando sus versiones de Diciembre (extraño pero cierto). Si bien tienen cosas de interes y algo de material que todavía no fue presentado en-línea su costo de casi 6 libras esterlinas (casi 10 $us) les reduce atractivo, al menos en lo que a mi respecta --por ahora.

Centros de juego la verdad que todavía sólo me presentaron a uno que se encuentra en el lugar llamado Trocadero, en los alrededores del turístico Piccadilly Circus. Aquí encontramos un verdadero centro de juegos como lo podemos imaginar de los vídeos y entrevistas que salen cuando hay campeonatos. No muy grande pero con la última tecnología para ejecutar al máximo de resolución en sus monitores LCD de 22" o 24" los juegos más modernos. Y como está cerca de una tienda de HMV parece que es un foco de atención cuando se habla de campeonatos y/o primicias afines.

De momento no hay mucho más para comentar, pero a fin de mes tendré el gusto de poder participar del evento Eurogamer así que con seguridad tendré bastantes novedades y notas de interés sobre muchos juegos incluyendo el nuevo Aliens vs Predator, Left 4 Dead 2 y Mass Effect 2, entre muchos otros.

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